Choosing a Service Format That Actually Fits
Publicado el 12 de marzo de 2025
Elegir el formato de criba vibratoria adecuado para una planta de trituración no es una decisión que se tome por catálogo. Cuando se procesan áridos secos de alta densidad, como granito o basalto, la diferencia entre una criba de movimiento circular y una de movimiento lineal puede traducirse en horas de producción perdidas o en un balance de masa fuera de control.
En una instalación reciente en una cantera de la provincia de Córdoba, el equipo de Maltesebreeders.com reemplazó una criba circular de 2,4 m por una unidad lineal de 3,0 m con amplitud de vibración ajustable. El cambio no fue trivial: la criba circular generaba una trayectoria elíptica que, en materiales con densidad aparente superior a 1,8 t/m³, provocaba una acumulación de partículas en el centro de la malla. La criba lineal, al mantener un movimiento rectilíneo uniforme, eliminó ese efecto y mejoró la eficiencia de clasificación en la fracción 0-20 mm en un 14%.
El ángulo de inclinación de la malla también juega un papel determinante. Para áridos secos con baja humedad residual, una inclinación de 18° a 22° suele ser suficiente para mantener el flujo sin que el material rebose. Sin embargo, cuando el contenido de humedad supera el 3%, la inclinación debe reducirse a 12°-15° para evitar que las partículas finas se adhieran a los alambres de la malla. En la práctica, esto significa que el operador debe tener acceso rápido al ajuste del ángulo sin necesidad de detener la línea completa.
Otro factor que a menudo se pasa por alto es la relación entre la amplitud de vibración y la velocidad de avance del material. En las cribas de gran porte (superficies de más de 6 m²), una amplitud de 8 mm a 10 mm combinada con una frecuencia de 900 a 1100 rpm permite que las partículas de hasta 80 mm se desplacen sin saltar. Si la amplitud es demasiado baja, el material forma una capa compacta que ciega la malla; si es demasiado alta, las partículas rebotan y pierden contacto con la superficie de clasificación, reduciendo la precisión granulométrica.
La decisión final depende de la composición real del material de alimentación. No es lo mismo procesar un árido homogéneo de cantera que un material reciclado con heterogeneidad de formas y densidades. Por eso, antes de definir el formato de criba, recomendamos realizar un análisis granulométrico completo y una prueba de vibración en banco con una muestra representativa de al menos 500 kg. Ese dato concreto vale más que cualquier especificación de fábrica.